El símbolo escondido

Estaba allí. Pero nadie lo había visto.

Coincidí con el profesor Alfredo Guatas hace un par de años. Yo llevaba el colgante que me regaló Damián Forcés y él se quedó completamente paralizado al verlo. Es un experto en simbología de la Cátedra de Historia del Arte de la Universidad Autónoma de Barcelona. Desde ese día el profesor me remite algunos ejemplos hasta ahora desconocidos de la presencia del símbolo 28 desde la Antigüedad. Parece que los círculos secretos antiPoder tuvieron un destacado eco en la Historia del Arte. Sus eruditas explicaciones aportan una nueva forma de entender la misteriosa presencia de este icono. Seguro que, si los buscáis, encontraréis más ejemplos. Si es así podéis enviárnoslos a plot28@plot28.com

Vasija celtibérica de los guerreros (Museo Numantino Soria)
“¿El origen?”

Es esta la primera vez que se documenta un signo parecido al que luego será del G28 en una manifestación artística. Es difícilmente perceptible, pero el arqueólogo Patrick O’Lary, de la Chapel Hill University (Carolina del Norte), lo detectó en el 2008. Formas similares se han encontrado en el arte céltico cristiano de la Alta Edad Media (Irlanda), pero no se conocen durante la Antigüedad. Parecidos signos se han hallado en algunos escoceses medievales que O’Lary, uno de los más renombrados especialistas del legado céltico, relaciona también con los combates contra el dominio inglés. Incluso llega a afirmar que era el pendón que llevaban las hordas de William Wallace (1270?-1305), figura histórica inmortalizada en Braveheart (Mel Gibson, 1995). No es probable que fuera un cúmulo de casualidades, sino una emblemática ligada a la rebelión céltica contra sus dominadores.

El santuario de la Cerca y las Necrópolis del Alto Arlanza (Burgos).
“El germen de la rebelión”

Hay ciertos indicios de que el santuario-necrópolis de La Cerca fuera un epicentro de cierta rebelión contra el poder visigótico en nombre de un seguimiento fiel de la doctrina evangélica. La leyenda habla de un tal Argila que capitalizó este descontento a comienzos del siglo VII. Jaime Miñana dio cuerpo a un relato a partir de estos datos legendarios. Las misteriosas hornacinas (¿qué función tenían?) localizables en las entrañas rocosas del Alto Arlanza pudieran ser, según todos los indicios, el germen del emblema del Grupo 28.

Iglesia visigótica de Quintanilla de las Viñas.
“Eco inmediato de la rebelión de La Cerca”

La proximidad de este templo con las necrópolis del Alto Arlanza y con el epicentro de La Cerca en particular, también de tiempos visigodos, puede explicar la aparición del signo en estos relieves. Al estar bastante camuflado fue difícil localizarlo, pero su presencia es incuestionable, remontándose a los tiempos primigenios en que el asentamiento de La Cerca comenzaba su fama (mediados del siglo VII). ¿Fue un discípulo de Argila quien realizó el grabado con la idea de lanzar un mensaje clandestino? No olvidemos que los rebeldes de La Cerca y su simbología eran perseguidos con saña por la monarquía visigótica.

Beato de El Burgo de Osma (1086). Martino.
“Ecos del movimiento Contra Potestatem

El ilustrador de este maravilloso Comentario del Apocalipsis de San Juan se llamaba Martino, un iluminador proveniente de tierras leonesas que realizó en 1086 estas espléndidas miniaturas conservadas en la Catedral de El Burgo de Osma (Soria). Apenas tenemos noticia de Martino, no mucho más que de Fray Pedro, autor del texto. Todo apunta a que se formó en algún cenobio a donde habrían llegado las consignas “antipoder” (Contra potestatem) del eremitorio de La Cerca. Solo así se explica la presencia nada disimulada de la hornacina simbólica.

Frescos de San Baudelio de Berlanga. S. XII.
“¿Un nuevo centro resistente?”

El arco de herradura del centro de la imagen tiene una gran semejanza con las hornacinas de las necrópolis burgalesas de la Alta Edad Media, como ha señalado el medievalista Arturo Quiñones. San Baudelio constituye un santuario mozárabe de ecos esotéricos, cuyo significado está plagado de incógnitas. Su planta de palmera, símbolo de la libertad en las culturas orientales, se complementa con su apuesta por el mestizaje y la tolerancia de culturas, algunos de los rasgos que defendieron los rebeldes.

Inscripción cúfica en la Iglesia  de Santa María de Maluenda (Zaragoza). S. XV.
“La resistencia morisca”

La inscripción cúfica en la cenefa sobre la que vuela el alfarje del coro de la Iglesia de Santa María de Maluenda (Zaragoza) se atribuye a Yuçaf Adolmalih. Como nadie parecía entender árabe, pasaría inadvertido el mensaje de este morisco de las postrimerías del siglo XIV, a todas luces subversivo y blasfemo en un templo cristiano. Pero la presencia del “símbolo de la hornacina”, ya reseñado por el erudito Iñiguez Almech en 1948, le otorga un significado adicional. ¿Formaba parte Yuçaf de un grupo rebelde que había adaptado el mensaje subversivo contra la dominación de los cristianos sobre los musulmanes aragoneses?

Il Cenacolo/ La Última Cena (1495-98), Leonardo da Vinci.
“El mensaje cifrado”

El uomo universale por excelencia ha sido estudiado en sus numerosas facetas. El descubrimiento, por parte del Professore Alessandro Baldi en el 2010, de la impronta del “signo 28” en el fondo del fresco de Santa Maria delle Grazie añade una variable más a esa polifacética y esotérica personalidad. Refuerza, de hecho, algunas hipótesis de Sabrina Sforza Galitzia, vertidas en su libro Il Cenacolo di Leonardo in Vaticano (Libreria Editrice Vaticana, 2009). Aquí la investigadora italiana descifra el mensaje codificado de la pintura en clave aritmética y astronómica http://www.peturs.net/gop/GiancarloGianazza/IlVeroCodiceDaVinci/14032010.pdf,

El vino de la Fiesta de San Martín (1565-68), Pieter Brueghel el Viejo

Los cronistas relatan que a Brueghel el Viejo le encantaba vestirse de campesino y camuflarse en las fiestas populares. Dicen que era para tomar apuntes del natural que trasladaría a sus lienzos, pero el erudito Jan Vahenjaer sugiere que también había una actitud política de solidaridad con el pueblo. El descubrimiento del símbolo de la hornacina en el cuadro –el vino liberador-, que ha emergido con la última restauración de El Prado, confirma ese alineamiento contra el Poder, concretamente contra el dominio español que el Duque de Alba gestionaba con implacable autoritarismo. Sorprende que un símbolo de origen ibérico abanderara esa oposición al colonialismo de Felipe II.

Crucifixión de San Pedro (1601), M. A. Caravaggio.
“La impronta de un espíritu revolucionario”

Micheangelo Caravaggio tuvo una vida repleta de polémicas, pero fue también un artista revolucionario que mostró con sus pinturas naturalistas, tenebrosas y emotivas la senda artística de la Contrarreforma y el Barroco. El descubrimiento del signo 28 en la cruz del apóstol, sin duda pintado por el maestro, abre una serie de interrogantes sobre su posicionamiento crítico y sobre el mensaje final de este cuadro: ¿está insinuando que la Iglesia debe volver a su pureza inicial siguiendo el ejemplo de su primer papa? Como ha señalado el historiador del arte lituano Ardonis Spaukas, en la composición de diagonales insinúa los números 2 y 8.

Venus del Espejo (1648), Diego Velázquez.

Don Diego Velázquez Da Silva, aposentador del Alcázar de Madrid, ha sido presentado como un genio trepa, por su obsesión por alcanzar una condición nobiliaria o un puesto palatino. La revelación, por rayos X, del signo de la hornacina en el espejo abre un interrogante. ¿Lo pintó ocultamente el caballero de la Orden de Santiago que en realidad era un rebelde encubierto? ¿Lo añadió alguna mano oculta posteriormente? Quizá su yerno Juan Bautista del Mazo, hombre de espíritu polémico y vinculado a círculos esotéricos, tenga la respuesta.

Retrato de Miyamoto Musashi. El signo del bushido.

El ronin (samurái mendicante) más célebre de la Historia, creador de la estrategia de combate, autor de El libro de los cinco anillos (1645) aparece aquí retratado con el signo del 28, que venía utilizándose ya en los seguidores chinos del bushido. Como ellos, Musashi optó por una vida eremítica en la Cueva de Reigendo, una actitud que tenía mucho de repulsa espiritual al injusto sistema de poder feudal.

Ruberia sacrílega/ Robo sacrílego (1731), Alessandro Magnasco.
“La Iglesia debe abandonar la alianza con el Poder”

Fue Magnasco un pintor de vida nebulosa y arte no menos enigmático, un visionario en una encrucijada de alternativas estéticas. Llevando hasta el extremo la magia de la pincelada suelta veneciana, se adelantó para algunos a la técnica impresionista, siendo para otros un fraile loco de descuidado estilo. El “signo de la hornacina”, estratégicamente colocado aquí en el frontón del templo, se puede decodificar como la verdadera misión que debiera tener la Iglesia frente al Poder sacrílego que la corroe y siembra su destrucción. La mano de la Madonna parece señalar al 28 indicando el camino a seguir ante el avance imparable de la Muerte… Una senda de desposesión y pobreza que, según el ascético Magnasco, no había tomado la institución sagrada en su tiempo.

Guernica (1937), Pablo Picasso.

El lienzo más célebre del genio malagueño, alegoría de la barbarie fascista y belicista que masacra al pueblo inocente, también contiene oculto el “signo 28”. Está confirmado que Picasso lo pintó allí abriendo la hipótesis de la pertenencia a esa Fraternidad (de momento solo se conocía su militancia comunista).

Fragmento de Crucifixión (1950), Francis Bacon.
“Las miserias del Poder producen monstruos”

Fue el pintor irlandés un espíritu atormentado. Confrontó su educación católica con un mundo en descomposición. La miseria del ser humano fue fuente de su inspiración, pero  también la deconstrucción de la miseria del Poder y sus apariencias… Aquí está representado como una fiera que ataca a un Crucificado desgarrado, presentado como un resistente con el símbolo del 28 asociado.

SI ENCONTRÁIS UN NUEVO SIGNO EN UN CUADRO, NO DUDÉIS EN COMUNICÁRNOSLO, LO DAREMOS A CONOCER